¿Sabes qué es el pink tax? Podrías estar pagando más por ser mujer.

06/13/2026

Seguro te ha pasado que vas al súper como de costumbre por un rastrillo, pasas por el pasillo de hombres y cuesta una cantidad, pero vas al de mujeres y el precio es diferente. No es paranoia tuya, es el pink tax. Este concepto se refiere al costo adicional que pagamos las mujeres por productos y servicios que están dirigidos específicamente a nosotras, a pesar de ser idénticos o extremadamente similares a las versiones masculinas. Literalmente, nos cobran más solo por el empaque o el marketing de género.

¿Qué es el pink tax y por qué es un problema mundial?

A nivel global, el pink tax no es ninguna novedad, pero sigue siendo una realidad bastante injusta. Ojo: no se trata de un impuesto real que ponga el gobierno, sino de una estrategia de precios de las empresas.

Estudios internacionales han demostrado que los productos para mujeres pueden llegar a ser hasta un 7% más caros en promedio que los de hombres, y en temas de cuidado personal, ¡la diferencia sube hasta el 13%! Esto se vuelve una contradicción enorme por dos razones principales:

La brecha salarial: En el mundo, las mujeres siguen ganando menos en promedio que los hombres por el mismo trabajo, pero terminamos pagando más por consumir. O sea, ganamos menos y gastamos más. Not cool.

Marketing de género: Nos venden la idea de que necesitamos productos “especiales” o con empaques bonitos para validar nuestra identidad, cobrándonos un extra por ello.

Nos cobran desde que somos bebés.

Lo más denso de esta situación es que no empieza cuando compramos nuestro primer maquillaje o desodorante; el pink tax nos acompaña literalmente desde la cuna. Si vas a la sección de bebés y niños en cualquier juguetería o tienda de ropa, lo vas a notar de inmediato.

Un mameluco, una cobija o un biberón azul o gris tiene un precio, pero si tiene unicornios, flores o es de color rosa, el costo sube. Lo mismo pasa con los juguetes: juguetes idénticos (como bicicletas, patines o sets de bloques para construir) suelen registrar costos más elevados si están explícitamente orientados a niñas en el empaque. Nos educan en un mercado que nos cobra más desde que somos bebés.

No son solo productos: El salto a los servicios y seguros de vida

Si creías que el problema terminaba al salir del supermercado, lamento decirte que no. El pink tax evoluciona y se traslada de forma silenciosa al sector de los servicios, los trámites y el mundo financiero.

El ejemplo más claro está en los seguros de vida y los seguros de gastos médicos mayores. Históricamente, muchas aseguradoras justifican tarifas más altas para las mujeres bajo el argumento de que estadísticamente tenemos una mayor esperanza de vida (vivimos más años) o por temas relacionados con la maternidad. Al final del día, esto se traduce en que asegurar tu salud y tu futuro financiero te cuesta más por el simple hecho de ser mujer. A esto súmale los servicios cotidianos: la clásica tarifa inflada en la estética por un corte de cabello básico o el costo extra en la tintorería por lavar una camisa “de mujer” en comparación con una de hombre.


El contexto del pink tax en México: Menos ingresos pero costos más altos.

Si aterrizamos el problema en México, la situación se pone más seria. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) ha hecho monitoreos de precios y ha confirmado que el pink tax afecta un montón de productos cotidianos en el país, registrando precios de hasta un 17.2% más caros en comparación con artículos masculinos o de uso similar.

A esto se le suma otro problema gigante: la gestión menstrual. Aunque en México ya se logró eliminar el IVA a las toallas, tampones y copas menstruales (un gran logro de la colectiva Menstruación Digna México), estos siguen siendo productos de primera necesidad que representan un gasto fijo mensual que los hombres no tienen. Si combinas la brecha salarial mexicana con el impuesto rosa en productos, servicios y seguros, el impacto en la economía de las mujeres es gigante.

¿Cómo evitar caer en la trampa del impuesto rosa?

Ya que sabemos que el mercado nos la quiere poner difícil, hay que cambiar el chip y comprar de manera más inteligente. Aquí te dejo unos tips rápidos para cuidar tu cartera:

  • Pásate al pasillo de hombres: Si vas a comprar rastrillos, desodorantes o jabones neutros, revisa el pasillo masculino. Muchas veces el producto tiene exactamente los mismos ingredientes activos, pero cuesta mucho menos.
  • Compara y cotiza servicios: Cuando contrates un seguro de vida o de gastos médicos, asesórate con un bróker que te ayude a comparar opciones que no penalicen tu género con tarifas injustas.
  • Compara precios por mililitro o gramo: No te dejes llevar por el empaque bonito. Revisa la etiqueta pequeña del precio en el estante para ver cuánto estás pagando realmente por cantidad.

    Al final del día, el pink tax sobrevive porque nos acostumbramos a consumir sin cuestionar. Desmontar este “impuesto” es clave para exigir un mercado más equitativo. El color de un producto o tu género no deberían definir tu valor, ni determinar tu capacidad de ahorro y protección financiera.

Referencias:

(El Economista): Morales, Y. (3 de marzo de 2026). Así te afecta el impuesto rosa: sobreprecios de hasta 40% en artículos y servicios femeninos. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/finanzaspersonales/asi-te-afecta-impuesto-rosa-sobreprecios-40-articulos-servicios-femeninos-20260303-802333.html

(PROFECO / Goberno de México): Procuraduría Federal del Consumidor. (2019). Impuesto rosa: La utilidad no tiene color. Gobierno de México. https://www.gob.mx/profeco/articulos/impuesto-rosa-la-utilidad-no-tiene-color?idiom=es

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